
Sociedad rock y paz
El pensamiento que esta escondido, encerrado y en muchos acallado.
A simple vista se puede observar que la sociedad denigra todo lo que a su parecer le parece mal, lo que no va con ellos, con sus principios, ideologías, costumbres, creencias, valores éticos, entre otras normas que ellos mismos han construido para poder argumentar y tratar de convencerse que las actitudes y aptitudes que están tomando son las correctas. Son ellos los que están edificando nuevas subjetividades y normativas, las cuales se centran en un solo universo cultural y en donde no se pueden dar cambios generacionales de discrepancia ya que toda rebelión, expresión u ostentación juvenil es relacionada con situaciones de problema o caos social
En vista de eso cerrarse a la expresión de cualquier cultura juvenil es enfrascarse la idea de que solo las jerarquías más altas de la sociedad tienen la potestad de exponer sus ideas frente a determinada situación. Muchos sectores políticos hacen gala de sus palabras al decir que “son la voz de los que no tienen voz”, la cual es una gran mentira. Todos, incluidos los jóvenes, tenemos la libertad y la vos para expresar nuestros sentimientos, impresiones, derechos y una serie ideas y opiniones que no las podemos omitir, a causa de no contamos con el espacio y los medios oportunos para poder hacerlo.
Y si tenemos esa libertad, ¿por qué entonces no la sentimos realmente? Será acaso que no nos damos cuenta de que la tenemos, será que estamos metidos en un mismo techo y no salimos de este por el miedo a mojarnos, o quizá estamos atados de manos y pies, que no podemos ir en búsqueda de ella, o talvez aun peor, vendados los ojos, que ni siquiera podemos verla y lo único que estamos utilizando son nuestros oídos para escuchar a los enemigos del pensamiento que si gozan del espacio y los medios necesarios para crear incertidumbre y conflictos innecesarios en el pueblo ocasionando su caída.
En ese sentido es necesario quitarnos la venda de los ojos, o Talvez quitar la cortina la ventana que no nos permitía ver el sol y que por fin nos damos cuenta que es circular, tal como nos da a entender Platón en el mito de la caverna, texto en el cual se denota claramente que vivimos encadenados y atrapados en una sociedad llena de estereotipos; que por decirlo de una manera metafórica: utiliza bloqueador solar y gafas para cubrirse de los rayos ultravioleta en lugar de utilizar esas mismas gafas para ver a través de estos.
Es por eso que se debe decir basta a las doctrinas caducas, como se dice comúnmente pararles el carro a los que están en contra del pensamiento autónomo, a los que ocupan las elites más altas de pirámide social como la gran burguesía, como las instituciones establecidas con sus grandes privilegios y sus costumbres cómodas. Que lo único que buscan es que todo el mundo piense como ellos, puesto que si sus pensamientos fueran libres, obviamente no coordinarían con los suyos.
Precisamente eso es lo que buscan muchos movimientos y muchas culturas juveniles. Quizá no seamos los únicos que perseguimos ese cambio, pero si, los que contamos con la energía y las ganas necesarias para poder hacerlo, aunque con un poco de miedo interno, pero superable. Pienso y estoy convencido que nosotros no somos el futuro de la patria, como si lo serán los niños, nosotros los jóvenes, somos el presente de cada una de las naciones y del mundo en el cual habitamos, somos un puñado de almas que luchamos por nuestros ideales, que día a día soñamos en cambiar este perverso y despreciable sistema que nos esta carcomiendo y nos esta atrapando con sus garras sin que nos demos cuenta.
Quizá estas palabras sean muy utópicas, porque las palabras son solo eso palabras y muchos dirán es fácil decir todo esto y creer que todo va a cambiar. Y tienen razón es difícil, sino imposible cambiar este sistema y el pensamiento social. Hace unos meses escuchando la radio puse atención a una frase de una canción que me parece excelente y le doy toda la razón al autor de aquella letra que dice: “el sistema no cambia, el cambio es individual”. Y es eso, precisamente eso, lo que la gente que quiere un cambio debe hacer empezar por cambiar el mismo y quizás así el resto siga su ejemplo y se pueda hablar de cambios mayores y de palabras convertidas en realidad.
Ciertamente los que estamos dando un pequeño, pero gran paso a la vez, para ver esas palabras convertidas en realidad, somos los pertenecientes, aunque no de una manera meramente directa, pero si remando para el mismo propósito. Somos la cultura rock; los privilegiados como los llamo, porque el rock es un arte que solo los privilegiados tienen el poder de sentirlo; los idolatras del movimiento, el encanto, la esencia y el arte en su máxima expresión, los que no dejaríamos de escuchar una letra inculcadora de este genero o un solo de guitarra porque sencillamente para nosotros es algo inmutable.
Pero quienes somos los roqueros, los que la sociedad denigra y a los que la ese mismo pueblo sataniza por todo lo alto. Pues para ellos no nomos nada y para nosotros mismos somos todo. Como debe ser, porque nuestro autoestima posiblemente este por encima de los suyos y eso se debe a una sencilla razón: que nosotros no nos amargamos ni perdemos el tiempo en embutirnos la vida de los demás, inquietos por lo que estarán haciendo y pensando nuestros vecinos, o haciendo críticas destructivas sobre tal o cual persona, sobre sus defectos físicos, etnia o condiciones económicas.
Hay un viejo refrán que dice no “critiques lo que no conoces”; todos tienen ideales y todos somos diferentes, y nuestra diferencia se basa en tener concepciones muy distintas del mundo, sin quedarnos en el conformismo, rechazando muchas de las normas que implanta el sistema y formalizando el negro en nuestra vestimenta como signo de protesta sublevación he insurgencia, para la búsqueda de la libertad de pensamiento, la independencia, la democracia, la justicia y equidad, no creo que eso este mal, pero la sociedad no mira eso, nuestra cultura es vista mal por el genero musical que ese escucha el “rock” que como decía anteriormente no es más que sonidos fuertes, bastante movimiento y letras con sentido.
Por otra parte es posiblemente se nos tilde de una cultura sin identidad propia, en ese caso, habría que recalcar que nosotros, valga la redundancia, si somos nosotros mismos. Y no esta por demás hacerse una pregunta ¿quien en verdad tiene identidad propia en este país? Estoy seguro debe haber muy pocas o posiblemente uno en un millón. Pues entonces no se deberían fijar en nosotros, sino asentarse en ustedes mismos. Quitándose ya las ataduras y dirigiéndose hacia el cambio, optando por el reformismo de pensamiento, así como nosotros ya lo estamos haciendo.
A más de eso y para que se tome aun más conciencia del daño que se esta provocando al sojuzgarnos de manera errónea, quiero recordar un poco lo sucedido en la discoteca “factory” hace ya más de un año en la ciudad de Quito, en la ejecución de un concierto; cuando murieron cerca de quince personas en un incendio ocasionado por la inconsciencia de determinados sujetos que encendieron véngalas dentro de dicha discoteca, y que ocasionó tal tragedia, que por ningún concepto es justificable.
Pero lo que es mucho más grave y lo que me tiene indignado desde lo sucedido es que el pueblo parlotea y dice lo que quiere sin mirar las cosas desde diferentes perspectivas. Lo que no se dan cuenta, es que muy aparte de que se haya cometido el error de prender dichas véngalas, que a lo mejor se las encendió por al euforia y el agrado de tal espectáculo y que a la final provocaron el incendio; eso jamás habría ocurrido, si la sociedad que tanto nos señala nos dejara realizar conciertos en lugares mas seguros o al aire libre y no que tengamos que estarnos escondiendo como ratas, porque simplemente la sociedad sataniza nuestro genero y no nos quieren ver, como se dice comúnmente, ni en pintura.
Y entonces como es que hay espacio para realizar otro tipo de eventos. Puesto que cuando vienen artistas internacionales de distintos géneros musicales se les brinda el espacio y la comodidad necesaria para que lleven acabo dichos espectáculos. Que irónico verdad, naturalmente no hay democracia o sencillamente no se la quiere aplicar, pero esta bien, si así lo quieren sigan con sus “principios” vagos con sus hábitos, costumbres y tradiciones sin fundamentos, cerrados a la justo y despejados a lo injusto. Talvez el tiempo se encargue de la reforma, porque como muchos dicen el tiempo lo cura todo.
En definitiva lo que buscamos nosotros los jóvenes y estoy seguro que muchos de los movimientos y culturas juveniles es que se respete el derecho a la libertad de expresión y de pensamiento, no queremos armas para combatir queremos paz para vivir en el cual la democracia, la justicia y la equidad sean aplicados en todos los habitantes de un pueblo y que estos sean los cimientos para la emancipación de toda una nación.
Esa es nuestra forma de expresarnos. Somos lo que somos y seguiremos siéndolo, hoy mañana y siempre.
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