lunes, 8 de agosto de 2011

Preferencias De La Mujer


Después de una larga jornada de dos meses sin cama definida y encuentros repentinos con varias mujeres me encuentro tratando de reformular la hipótesis de que todas las mujeres son totalmente difíciles de entender.

Digo hipótesis porque aun no estoy totalmente convencido de que unos grandes ojos, labios de rubí, largas piernas y piel oscilantemente clara de la mayoría de damas que han rosado mi piel , tengan la capacidad de enamorarse de un prototipo aberrante del siglo XXI.

Recuerdo las palabras de Catalina Ayora hace 3 años cuando le preguntaba que es lo que buscan las mujeres en un hombre, la respuesta fue simple y característica de toda mujer: tierno, sincero, cariñoso, detallista, romántico y un sin número de cursilerías más.

Ahora y después de un análisis de mi parte me he dado cuenta que aquella hipótesis tiene ganas de ser real, ¿y cual es esta? ¡pues simple¡ aquella cosa que se le olvido decir a mi amiga en aquella ocasión: que a “las mujeres les gusta también los hombres que les montan los cachos”; Así es, sencillamente eso es lo que a las mujeres les hace llorar y pensar más en nosotros y a la larga perdonarnos, por supuesto nosotros no nos dimos cuenta de eso.

Se preguntaran que es lo que me hace llegar a esa conclusión apresurada si aun la considero un supuesto; Simple; Después de terminar de una larga relación de casi tres años, he realizado un encuesta en la cual el 90% de las mujeres con las que he tratado han tenido una respuesta positiva ante esto.

Sandra: es verdad al menos a mi me ha pasado eso; pamela: tienes razón es la plena lo que tu dices; Paola: pues si que se le va hacer, así es; La respuesta de todas ellas a sido afirmativa ante mi supuesto, pero ninguna de ellas sabe porque les pasa eso, quizá ya sea un tema para que la resuelva la ciencia.

Esta incógnita ronda en mi mente desde hace 3 meses cuando termine mi extensa relación, y fue entonces cuando empecé a preguntar a todas las mujeres  por el hecho de que cuando nos separamos me dijo: prefiero un “perro sincero”  y la única incógnita que tengo desde entonces es: ¿debí ser infiel para conservarla?  Ahora no se que actitud tener y sigo pensando que son difíciles de entender.

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